jueves, 22 de noviembre de 2012
La integración escolar
La integración es un término relacionado con “unirse a”, utilizado regularmente en educación para referirse al proceso que permite maximizar la interacción entre los menores de la misma edad, sin importar las condiciones de algunos de ellos. Es la consecuencia del principio de normalización, es decir el derecho de las personas con discapacidad a participar en todos los ámbitos de la sociedad recibiendo el apoyo que necesitan en el marco de las estructuras comunes de educación, salud, empleo, ocio, cultura y servicios sociales, reconociéndoles los mismos derechos que el resto de la población (UNICEF, UNESCO).
Según Booth (1996) la Educación Integradora se concibe como un proceso consistente en responder a la diversidad de necesidades de todos los alumnos y satisfacerlas mediante una mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, así como en reducir la exclusión dentro de la educación y a partir de ella.
Para la UNESCO (1994) La Educación integradora significa que: “…las escuelas deben acoger a todos los niños, independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales, emocionales, lingüísticas u otras…” procurando atender las necesidades educativas de todos los niños, jóvenes y adultos, centrándose especialmente en los vulnerables a la marginación y la exclusión. Este principio fue aprobado en la Conferencia Mundial de Salamanca sobre las Necesidades Educativas Especiales y se reafirmó en el Foro Mundial de Educación de Dakar en el año 2000. La educación integradora se ocupa de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas en contextos pedagógicos. Lejos de ser un tema marginal sobre cómo integrar a los alumnos a la corriente educativa, es un método en el que se reflexiona sobre como transformar los sistemas educativos a fin de que respondan a la diversidad de alumnos. Su propósito es conseguir que los docentes y los alumnos asuman positivamente la diversidad y la consideren un enriquecimiento en el contexto educativo. Entre las situaciones que pueden causar exclusión o ser causa de marginación dentro del sistema educativo se encuentra la discapacidad, donde en algunos países se les brinda una educación en desigualdad, no participan en la educación tradicional, prevaleciendo sistemas educativos paralelos suscitando las clases especiales para grupos particulares de alumnos con necesidades educativas especiales.
En los años 60 comenzó a formarse un importante movimiento a favor de la integración educativa de los alumnos con algún tipo de minusvalía en varios países, que tenía como objetivo reclamar condiciones educativas satisfactorias para todos los niños con Necesidades Educativas Especiales dentro de la escuela regular, y sensibilizar a maestros, padres y autoridades civiles y educativas para que adoptaran una actitud positiva en el proceso.
Se señalaron diversas razones para la integración, quizás la más general y básica es la que se asienta en criterios de justicia e igualdad , ya que esta es un fin en sí misma, que el objetivo principal es que todo los alumnos estén juntos en una misma escuela, es un proceso dinámico y cambiante, cuyo objetivo central es encontrar la mejor situación para que un alumno se desarrolle lo mejor posible, por lo que puede variar según las necesidades de cada uno de ellos, los lugares y la oferta educativa existente.
Además todos los educandos tienen derecho a que se les ofrezcan posibilidades educativas, en las condiciones más normalizadoras posibles, que favorezcan el contacto y la socialización con sus compañeros de edad, y si esta es realizada con los recursos necesarios les permitirá integrarse y participar mejor en la sociedad, ya que esto contribuye a su desarrollo. La integración no sólo beneficia a los alumnos con Necesidades Educativas Especiales, también a los otros compañeros, ya que aprenderán con una metodología más individualizada, disponen de más recursos y adquieren actitudes de respeto y solidaridad hacia sus compañeros. La integración es un movimiento que trata de incorporar a la escuela regular los alumnos de la educación especial.
lunes, 29 de octubre de 2012
Sinopsis:
La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos anpliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.
A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. "La Educación Prohibida" es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.
Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a "La Educación Prohibida" en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.
lunes, 8 de octubre de 2012
Niños Mordelones
Niños Mordelones
Los niños pequeños son adorables: ríen, abrazan, corren, se carcajean y se acurrucan junto a sus papás cuando están cansados. Pero como diría cualquier padre, también hacen cosas no tan adorables, como patear, gritar … o morder.
El hábito de morder es bastante común en niños de 1 a 3 años pero el que sea algo común sirve de poco consuelo si es tu hijo el que muerde. Después de todo, nadie quiere que su pequeño sea considerado la amenaza de su grupo de amigos o que acumule reportes de la guardería o el preescolar por esta conducta “indeseada”.
En ocasiones morder forma parte de otra etapa que se debe atravesar, pero no siempre es así. Existen diferentes formas de saber los motivos por los que el niño esta mordiendo y de resolver el conflicto adecuadamente. A continuación se exponen algunas ideas para frenar este tipo de comportamiento.
¿Por qué muerden los niños pequeños?
Aunque usted no lo crea, la acción de morder es parte del desarrollo de la infancia temprana. Los bebés y los niños pequeños muerden por diferentes razones, como la primera dentición o la exploración de un nuevo juguete u objeto con la boca (“fase oral”). Debido a que empiezan a comprender la relación entre causa y efecto, también pueden morder a una persona para ver si logran una reacción.
Morder también puede ser una manera de llamar la atención o de expresar sus sentimientos. La frustración, el enojo y el miedo son emociones fuertes y los niños no siempre tienen las habilidades lingüísticas necesarias para expresarlas. Por lo tanto, si no encuentran rápidamente las palabras que necesitan o no pueden expresar lo que sienten, tal vez recurran a la acción de morder como una forma de decir: “¡Préstenme atención!” o “¡No me gusta!”.
El hábito de morder es un poco más común en los varones y suele ocurrir más a menudo entre el primer y el tercer año de vida. A medida que se desarrollan las habilidades lingüísticas, también lo hacen las habilidades para afrontar situaciones y el hábito de morder tiende a reducirse.
¿Cómo frenar el hábito de morder?
En el caso de este hábito, es importante enfrentar el comportamiento apenas se produce. La próxima vez que su hijo muerda a otro niño, separe a los niños involucrados e intente seguir estos pasos (si las mordeduras se presentan también en la escuela, pregunte a la maestra si le es posible seguir estos pasos para llevar la misma metodología en ambos ambientes):
- Paso 1: Permanezca calmado pero sea firme. Dígale a su hijo con firmeza: “¡No muerdas!” o “¡Eso no se hace!” Hágalo simple y fácil para que lo pueda comprender un niño pequeño. Deje en claro que morder está mal, pero evite explicaciones largas hasta que su hijo tenga la edad suficiente como para comprenderlas. Mantenerse los más calmado posible ayuda a resolver la situación con mayor rapidez.
- Paso 2 (pero casi tan inmediato como el paso 1): Consuele a la víctima. Dirija su atención a la persona que fue mordida, especialmente si es otro niño. Omita la atención que su hijo está pidiendo con el llanto producido con el regaño o llamada de atención. Atienda la herida de la víctima y deje que su hijo observe; generalmente esto le hace comprender que ha hecho un daño o que algo en su acción no fue adecuada (puesto que mamá lo está “ignorando”). Si se produjo una lesión, limpie el área con agua y jabón, y colóquele hielo.
- Paso 3: Consuele al victimario, si es necesario. Si su hijo se da cuenta de que ha lastimado a otro niño y se muestra angustiado, está bien consolarlo, pero es muy importante que la firmeza y consecuencia negativa por la acción de morder se mantengan en pie.
- Paso 4: Ofrezca alternativas. Una vez que se ha calmado la situación, sugiera alternativas a la acción de morder, como el uso de las palabras “no”, “alto” y “eso es mío” para comunicarse con los demás.
- Paso 5: Redireccione. La distracción hace maravillas con los niños de esta edad. Si los niveles de emoción y energía son elevados o si se ha caído en el aburrimiento, ayude a redirigir la atención del pequeño a una actividad más positiva, como poner música y bailar, pintar, saliendo a caminar o acudiendo a un parque a jugar.
En ocasiones una consecuencia muy complicada puede no funcionar por la incapacidad del niño para entenderla, es por esto que un “tiempo fuera” bien aplicado, en un área sin distracciones (como una sillita en la cocina o al final de la escalera) puede ser mejor que la supresión de otras recompensas. Como regla general, se sugiere que los tiempos fuera duren alrededor de uno o dos minutos por año de edad. Sobretodo en niños más pequeños. En niños de 2 a 3 años, pueden aplicarse consecuencias diferentes siempre y cuando nos aseguremos que las comprenden (Ej. No comer dulces, no ver la tele, no salir al parque, etc.)
Crear un ambiente libre de mordeduras
Es muy importante crear un ambiente de “Cero tolerancia a las mordidas”, tanto en casa como fuera de ella. A continuación, algunos tips para hacer que su hijo “regrese al buen camino”:
- Sea constante. Refuerce la regla de “no morder” en todo momento.
- Use el refuerzo positivo. Ademas de poner consecuencias por las acciones negativas, asegúrese de elogiar a su hijo cuando se comporte bien. En principio, esto puede ayudar a evitar que su hijo muerda.
- Permítales anticiparse a las situaciones nuevas. Los niños pequeños se pueden sentir más cómodos y pueden no tener la necesidad de morder si saben lo que se espera de ellos en situaciones nuevas o de altos niveles de energía (fiestas, reuniones del salón, almuerzo en un restaurante nuevo, etc.). Explíquele a dónde irán y qué pasará, hágale sentir que lo acompañará y estará al pendiente de él siempre.
- Busque alternativas. A medida que se desarrollan las habilidades lingüísticas de su hijo, puede ayudarlo a encontrar otras maneras más seguras de expresar las emociones negativas. Por ejemplo, pedirles a los niños que “utilicen sus palabras” cuando se sienten frustrados o alterados puede ayudarlos a calmarse. Si necesita ayuda, un psicólogo infantil puede analizar con usted maneras de enseñarle a su hijo a manejar las emociones fuertes y expresar sus sentimientos en forma saludable.
¿Cuándo buscar ayuda?
Aunque es común que los bebés y los niños muerdan, que lo hagan en exceso y tengan otros comportamientos hostiles puede indicar que hay algo que les molesta. Además, si este hábito sigue después de los 3 años, puede indicar algo más.
Si está preocupado por el comportamiento de su hijo, acudir a una cita con un psicólogo infantil le puede brindar orientación y hacer que se sienta más tranquilo, además de ofrecerle alternativas y tips sobre cómo detener las conductas “agresivas” o hostiles de su pequeño.
Felicidad
Definir el concepto de felicidad es tarea ardua. Seguramente sea una de las definiciones más controvertidas y complicadas. El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar, sin embargo, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Aún hoy es difícil responder a esta cuestión.Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.
La felicidad, concepto con profundos significados , incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesriamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor).
Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello,su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos.
No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.
Stevenson, Robert Louis
Stevenson, Robert Louis
La falta de las cosas que el hombre desea es un elemento indispensable de la felicidad.
Russell, Bertrand
Russell, Bertrand
Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.
Voltaire, François Marie Arouet
Voltaire, François Marie Arouet
La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
Kant, Inmanuel
Kant, Inmanuel
Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.
Locke, John
Locke, John
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